Normalmente, asociamos la cultura como parte de los conocimientos e intelecto que un ser humano puede tener consigo, desde hace varios siglos este concepto ha ido calando mucho más en los aspectos sociales que entre muchos otros llegan a cubrir sabiamente lo relacionado a la nutrición del hombre. 

Resulta increíble como el simple hecho de ingerir alimentos para saciar una necesidad ha ido evolucionando a lo que actualmente conocemos como gastronomía.

Que si bien son un conjunto de recetas, ingredientes y condimentos también  representan una comunidad en el tiempo, en un espacio geográfico fusionándose directamente con los gustos colectivos, que hacen única alguna localidad.

Doña Blanquita de Rodríguez es uno de esos seres especiales a los que Dios sabiamente supo darle el Don para la sazón, ha sido una emprendedora indetenible toda su vida, tuvo un atelier de costura, un salón de belleza pero siempre terminaba envuelta en azúcar, frutas y pasteles.

Historia Dulces2

Con un recetario envidiable heredado de su madre por más de 30 años ha hecho de la comida típica del Norte de Santander las delicias de quienes han seguido su trayectoria. Desde que decidió dedicarse a la preparación de estos suculentos manjares solo ha hecho con platillos de la región.

Actualmente tiene dos especialidades la primera son los adorables dulces de platico con una gran variedad, que van desde natas, arequipe, cabello de ángel con moras o guayabas, cuyos colores resaltan tanto como sus sabores. No podemos olvidar un quesillo que sabe a gloria, cremoso y con el punto perfecto de un caramelo que se derrite en la boca.

Como protagonista están las más deliciosas hayacas que cualquier comensal pueda tener en su mesa, un verdadero manjar porque contiene los elementos principales del arte culinario el olor, el gusto, la presentación y por supuesto el amor con que envuelve esta receta mágica entre hojas de plátano. Con un solo bocado literalmente se puede probar un pedacito del cielo.

Comer es uno de los placeres intangibles que la cultura nos brinda, la elaboración de alimentos son un signo distintivo de las sociedades que a través de los platos típicos son un elemento decisivo en el transcurrir de la actividad humana. Doña Blanquita de Rodriguez al igual que sus delicias son parte del patrimonio sensorial del Norte de Santander.

Dirección: Avenida 6ta E Nro 7-24 Urbanización Sayago.

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