Alphonse Mucha, el publicista del Art Nouveau

Corría el año 1894, la última década de un siglo lleno de cambios y una sociedad que abrazaba el pensamiento modernista. William Morris ya había dejado claro que la producción de objetos sin la intervenvión de la mano humana, no eran más que cosas sin valor que carecía de conexión con las personas. El Art and Craft, permeó rápidamente el pensamiento de la Europa de finales del siglo XIX, replicándose en otros países con distintos nombres: «Modernismo» en España, «Jugendstil» en Alemanía y países nórdicos, «Sezession» en Austria, «Nieuwe Kunst» en Holanda y el «Art Nouveaou» en Francia y Bélgica.

Era la víspera de navidad en París y Sarah Bernhardt, la actriz más famosa del mundo, se dirigía a la imprenta Lemercier con un pedido urgente. Necesitaba carteles para anunciar su nueva obra: Gismonda. Pretendía empapelar la ciudad con esos carteles el día de año nuevo. El plazo era extremadamente corto y los ilustradores de la casa estaban de vacaciones, pero a una diva no se le niega nada.

Alphonse Mucha

En aquel momento preciso se encontraba en los talleres el artista checo Alphonse Mucha, corrigiendo unas litografías. Motivado por la demanda de Bernhardt, el dueño de la imprenta le pidió a Mucha que hiciera el trabajo. Alphonse lo aceptó, sin saber qué aquel trabajo cambiaría su vida para siempre. El cartel de Gismonda lanzó a la fama a Alphonse y le aseguró un contrato con la actriz por 6 años. Se imprimieron 4 mil ejemplares y los carteles eran arrancados por las personas de las paredes, que quedaban encantados con él. El dueño de la imprenta viendo esta demanda, decidió vender ejemplares del cartel, hasta que la Sra. Bernhardt paró el chanchullo con una demanda. Todo parís quería una copia de aquel póster revolucionario.

Cartel de Gismoda – 1894

Durante el tiempo que trabajo con Sarah Bernhardt, Mucha no solo diseño carteles, sino también: vestuario y escenografías. Terminado el contrato con la actriz, Alphonse montó su estudio y empezó a realizar pósters y anuncios para revistas de distintos productos y marcas, entre los más destacados están: Moët & Chandon, Chamapaña Heidsieck & Co, Bicicletas Perfecta, Biscuits Lefèvre-Utile, el licor Bénédictine y los perfumes de la casa Roger&Gallet.

Basado en los accesorios dibujados en sus carteles, realizó una serie de alhajas para el joyero Georges Fouquet, además de diseñar su tienda. Sin saberlo, Mucha sentó las bases de la publicidad y del visual merchandising.

Joyería Fouquet

Alphonse Mucha nació en la localidad Morava de Ivancice (entonces parte del Imperio Austro-Húngaro, hoy República Checa) en 1860. No fue un estudiante destacado, pero su talento artístico resaltaba. Sin embargo, no consiguió ingresar en la Academia de Bellas Artes de Praga. Deambuló por el Imperio y se ganó la vida pintando decorados teatrales.

En uno de sus viajes conoció al Conde Khuen Belasi, para quien pintó unos frescos, trabajo que le ayudó a financiar su viaje de estudios a París, pues el Conde se ofreció ayudarle monetariamente. Un buen día la asignación dejó de llegar y Alphonse se vio en la necesidad de abandonar los estudios y empezó a colaborar en revistas ilustradas. Ya con 34 años de edad, es que llega a su vida el encuentro con la actriz Sarah Bernhardt, convirtiéndose en una década en el artista más famoso de Francia.

Su estilo se basaba en la ilustración de mujeres atraviadas con vestidos vaporosos, con muchos detalles florales y tipografías. A la postre sería reconocido como el máximo representante del Art Nouveau. Aunque al él nunca le agradó el término, pues consideraba que el arte no es nuevo o viejo, es solo arte.

Sus trabajos pertenecían al ámbito comercial, lo que no significaba que no tuvieran detrás un planteamiento intelectual. En la medida de lo que sus clientes le permitían y de lo que el gran público pudiera aceptar, las ilustraciones de Mucha bebían de la cultura del momento, la de Oscar Wilde o Baudelaire, el Simbolismo, el Naturalismo, el auge de la espiritualidad…

En 1900, con la parisina Exposición Universal llega lo que sería un cambio de rumbo en la carrera de Mucha. El Gobierno Austríaco le encargó la decoración del pabellón de Bosnia-Herzegovina, partiendo el artista hacia los Balcanes para encontrar inspiración. En este viaje pudo percatarse de la cantidad de pueblos eslavos, que durante siglos estuvieron bajo el dominio turco, ruso y austro-húngaro.

Alphonse Mucha – La princesa Hyacinth

De 1906 a 1910 Mucha viaja a EEUU donde conocería a Charles R. Crane, quien le apoyará posteriormente en una de sus obras más significativas, que le harían volver a Praga. Esta obra fue un conjunto de murales de claro carácter patriótico sobre la nación eslava.

Mujer en el Páramo – 1920.

Ya para 1911 el artísta pinta su serie de «Epopeya Eslava», que estaba compuesta por 20 lienzos de gran formato, siendo el de mayor tamaño de 8 x 10 mt., que posteriormente donó al Estado Checo. En estos lienzos se narra la historia de los eslavos desde la prehistoria hasta la actualidad. Esta obra no obtuvo el reconocimiento mundial hasta la década de los años sesenta.

Alphonse Mucha – 1911

Posteriormente en 1931, Mucha realizaría los vitrales de la Catedral de San Vito en el Castillo de Praga, diseñaría los modelos para los billetes checos, así como sellos postales.

Vitral de la Catedral San Vito, Praga.
Billete de 100 Coronas, diseñado por Mucha.
Sellos postales, diseñados por Mucha.

Alphonse Mucha muere el 14 de Junio de 1939 al poco tiempo de finalizar el “Juramento de los Eslavos”. En sus últimos años bajo el Protectorado Alemán, fue considerado como un pintor de moral dudosa y sufrió la persecución por parte de los nazis. Su muerte se ocasionaría tras un interrogatorio de la Gestapo a consecuencia de una neumonía.

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