Mitzah Bricard la Musa del Glamour

Musa e inspiración son dos palabras que vienen a nuestra mente cuando nos encontramos ante una creación que despierta todos los sentidos o cuando estamos envueltos en un embrollo creativo del cual no sabemos cómo salir y pensamos que: sería maravilloso bajara del Olimpo una hermosa “Musa” para llenarnos de “inspiración”.

Zeus procreó nueve musas, cada una de ellas con un don vinculado a las artes y quieres según la mitología griega eran invocadas por aquellos que necesitaban un impulso de creatividad, y estas enigmáticas diosas mágicamente les susurraban al oído alguna idea que le diera sentido a su obra.

En la moda las musas son el recurso que usan los diseñadores para lograr descifrar el tema de su próxima colección, y durante la historia han sido muchas las mujeres que han logrado despertar la llama creativa para conseguir a través de líneas, colores y texturas el próximo hit comercial.

Mitzah Bricard de manera oficial era la jefa del departamento de sombreros en la Casa Dior

Monsieur Dior no pudo escapar del encanto o misterio que siempre han envuelto el aura de las musas, tomando para sí;  un personaje muy particular pues vestía de animal print que acompañaba solo con su buen gusto, transformando este impactante estampado en símbolo del estilo.

Mitzah Bricard nace en París un frío 12 de noviembre de 1900, con el nombre de Germaine Louise Neustadt, pero luego lo cambia cuando contrajo nupcias por segunda vez con Hubert Bricard, presidente de BLB Laboratories. Lo que aún nadie tiene claro hasta este momento, es el motivo por el cual decide reemplazar su nombre verdadero por el de Mitzah.

Bricard conoció a Christian Dior en diciembre de 1946 cuando comenzó a trabajar en sus talleres. De inmediato el modisto se percató de que Mitzah no era la típica chica trabajadora sumisa y con actitud de principiante, para sorpresa de todos este exótico personaje vivía en el Ritz, rara vez llegaba a la Avenue Montaigne antes del mediodía, y nunca se aparecía sin su turbante, varias vueltas de perlas, tacones de aguja y un pañuelo de seda en su muñeca para ocultar una enigmática cicatriz que dejaba rastros del intento de suicidio que cometió en su juventud.

Christian Dior y Mitzah Bricard trabajando juntos

En el taller de Christian Dior gobernaban 3 mujeres: Marguerite Carré Directora Técnica y quien tenía a su cargo llevar a la realidad cada uno de los bocetos, luego la Jefa del Estudio Madame Raymonde que tramitaba todo lo referente a la gestión y manejo de la casa de moda y por supuesto Mitzah Bricard cuyo cargo oficial era Jefa de Sombrerería pero en realidad aportaba algo que los franceses llaman je ne sais quoi convirtiendo cualquier diseño en un verdadero look.

«Bricard es una de esas personas, cada vez más raras, que hacen de la elegancia su única razón de ser», escribió Dior en su autobiografía, «Christian Dior y yo».

El diseñador confiaba en Bricard para aprobar o desaprobar un atuendo, ella lo aderezaba con algún accesorio complementando así el estilismo. 

“De vez en cuando, Madame Bricard sale de sus sombrereras, navega magníficamente, hace un comentario definitivamente adverso, condena una tela desafortunada con un gesto o de repente se inclina por un color atrevido”, escribió Dior.

Bricard le proporcionó a Dior, los estampados de panteras y el color lila, que se adoptaron de inmediato como códigos de la casa.

El animal print vuelve al mundo de la moda a principios de la década de 1950 gracias a la elegancia que Christian Dior le atribuye en cada una de sus colecciones

Cuando los trabajadores se quejaban de los aires grandiosos y la incesante bravuconería de Madame Bricard, el diseñador respondía: “¿Preferirías verla en otra casa de alta costura? Es mejor tenerla aquí «. Y Bricard seguiría haciendo sus audaces demandas.

Cuenta la leyenda que un día le preguntaron “¿Cuál es tu floristería favorita?” a lo que ella respondió simplemente “Cartier” dejando al descubierto su exuberante personalidad.

No se puede encontrar mucho sobre la vida de Bricard después de la muerte de Christian Dior en 1957.  Solo que murió en París 20 años después, en 1977.

Actualmente las musas se escogen, no llegan desde el Olimpo ni por casualidades producto del destino, su elección está a cargo de los departamentos de marketing y comunicación que dirigen las marcas de moda, sus vidas tendrán duración hasta la próxima campaña de publicidad, porque las verdaderas musas que estaban hombro a hombro con el diseñador, conviviendo con ellos, dialogando y que terminaban convirtiéndose en amistades cercanas han caído en la caducidad prevaleciendo ante todo el “Business” 

Modelos posando con elegantes atuendos de animal print en una de las tiendas de Christian Dior en Londres

Basta solo recordar los magníficos aportes de Loulou de la Falaise a las colecciones de Yves Saint Laurent, la inspiración que aportó Audrey Hepburn a Givenchy o Elsa Peretti que trabajó junto a Halston en la creación de su estilo único.

A veces si miramos un poco más allá de las redes sociales y sus conocidos  influencers, la verdadera inspiración está oculta en una musa que sin darnos cuenta tenemos al lado.

Deja una respuesta

Síguenos en las redes sociales

Suscribete a nuestro Newsletter

Para estar actualizad@ sobre todos nuestros nuevos productos y noticias

Desarrollado por  GuarrodStudio.com

Abrir chat
¿Necesitas Ayuda?
Hola! 🖖🏻
¿En que podemos ayudarte?