Negocios vs Creatividad en la Moda

¡Todos uniformados! ¡Ver lo mismo una y otra vez en las revistas de moda! ¡Las influencers dicen amar a las mismas marcas! ¡Copias de diseños por doquier! Son expresiones tal vez que no hemos dicho en voz alta pero si pensado en más de una ocasión, mientras nos encontramos envueltos en un constante bombardeo publicitario que repite sin parar cuál será “el must have de la temporada”.

En la historia el creador “domado” casi nunca ha tenido un final feliz dentro de una industria que se caracteriza por llevar tomados de las manos la visión artística y los resultados económicos. Cuando le damos una mirada a los diseñadores “derrotados” en esta lucha de intereses la lista se nos hace muy larga llegando a nombres tan importantes como los de Halston, Christian Lacroix y Helmunt Lang.

Halston saltó a la fama cuando diseñó el sombrero que llevaba Jackie Kennedy en la ceremonia de inauguración presidencial de su primer esposo John Kennedy.

Normalmente, las almas artísticas suelen volar libres y tienen una sensibilidad bastante particular ya que muchas veces los procesos creativos pasan por el desarrollo de las ideas, el análisis y la reflexión para alcanzar madurar suficientemente los conceptos y de esta manera generar nuevas formas a través de las texturas y colores. Algo que la industria de la moda con sus acelerados procesos presiona; debido a los cortos periodos de tiempo con que trabaja, y que al no obtener los resultados económicos deseados en el momento establecido le acarrea inconvenientes difíciles de superar.

Pocos han tenido la capacidad del “Kaiser de la Moda” Karl Lagerfeld quien logró mantener a dos grandes marcas Fendi y Chanel en la palestra pública por más de 30 años, impactando con cada colección y manteniendo ganancias óptimas que le permitan dentro de los límites que él mismo se imponía, tener cierta libertad para hacer volar su imaginación en algunos diseños. 

Ocurre otro fenómeno con los diseñadores que poseen mayor nivel conceptual que pocas veces se perciben como “comerciales”, limitándolos a los reducidos espacios que la Alta Costura puede permitir, pero sin embargo no quedan apartados de la presión causada por el impulso monetario que les coarta seguir generando sus espectaculares creaciones. 

El ejemplo más evidente de lo anterior lo vivió en carne propia el increíble John Galliano cuando ingresa como director creativo para la Casa Dior con la orden directa de renovarla, asignándole un sueldo astronómico, una cuenta de gastos ilimitados y un chofer a su disposición 24/7 todo ello, con la condición de aumentar las ventas. La presión fue tal, que estuvo a punto de parar en la cárcel debido a su grave estado mental y diversas adicciones.

El idilio de Galliano con la Casa Dior terminó en 2011 después de ser despedido por un comentario antisemita en un restaurante, algo por lo que este diseñador se ha disculpado en múltiples ocasiones .

Algo que nos hace recordar de inmediato al caso de Alexander McQueen quien venía envuelto en un ciclo de depresiones, desgaste y agotamiento mientras que el propietario del 51% de su marca el Grupo Kering se hacía de la vista gorda, terminado todo con la triste pérdida de este genio creativo.

Pero si volteamos a penas la vista, observamos claros destellos de diseñadores que han sabido girar la rueda a su favor; el destacado Marc Jacobs una vez que pierde su trabajo en Perry Ellis consigue tomar las riendas de Louis Vuitton revolucionando por completo la marca con su famosa colección inspirada en el movimiento “Grunge” y aunque aún no se tienen claras las causas de su salida de esta prestigiosa marca, continúa actualmente bajo el paraguas de LVMH pero con el sello que lleva su nombre.

Miuccia Prada heredera de un imperio comercial ha podido encontrar el equilibro entre lo comercial y lo creativo, durante años ha logrado mantener a flote una de las marcas con más trayectoria en el mundo de la moda. En 1990 sorprendió a la exclusiva elite del lujo cuando usó en uno de sus tradicionales bolsos “nylon” algo que era inimaginable hasta ese momento.

Pero el negocio de la moda siempre va a necesitar a sus rebeldes (con causa) Vivienne Westwood con su estética punk cambió por completo la forma de vestirse a finales de los 70, Paco Rabanne con sus vestidos imposibles o Thierry Mugler con sus mujeres empoderadas forradas en latex de colores. 

¿Y como dejar por fuera a la testaruda Rei Kawakubo? Quien jamás sucumbió a las presiones de la industria desarrollando un estilo innovador y único que va desde su ropa hasta sus tiendas que no tienen nada de comercial, sin embargo Commes des Garçons se ha vuelto una marca de culto con un séquito de fans que hicieron largas filas en H&M para comprar una de sus piezas en la colección que desarrolló para este gigantesco templo de la moda rápida. Aquí se invirtieron los papeles, la creatividad pudo sobreponerse a las demandas comerciales que no desean por nada del mundo perder su cuota del mercado. 

“Siempre ma ha interesado el equilibrio entre la creación y el negocio. Es un desafío fascinante trabajar con H&M puesto que lleva al extremo ese dilema y tratar de resolverlo” Rei Kawakubo en el 2008 haciendo referencia a esta colección.

El sistema de la moda está en constantes cambios, la pandemia nos ha brindado otra visión sobre cómo nos vestimos, quien hace nuestra ropa, pero sobre todo que ocurre tras bambalinas. Las redes sociales nos han permitido conocer a nuevos diseñadores que usan esta ventana para promover sus ideas, en muchos casos con miles de likes pero con resultados económicos muy poco alentadores, es precisamente allí donde nace el dilema ¿Qué puede más la creatividad o los negocios? 

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